El consumo de azúcar forma parte de la alimentación cotidiana. Durante la infancia, lo importante no es eliminarla por completo, sino entender qué tipo de azúcares conviene limitar y en qué cantidad, para cuidar la salud a corto y largo plazo.
En la edad escolar, los chicos empiezan a formar sus hábitos. Tener información clara y dar buenas opciones en casa ayuda a que se relacionen mejor con la comida, sin miedos ni prohibiciones.
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Azúcar libre y azúcar intrínseco: ¿son lo mismo?
No todos los azúcares son iguales, y conocer la diferencia es clave.
Azúcares libres
Generalmente, son los azúcares que se añaden durante la preparación de alimentos o que están presentes de forma natural en miel, jarabes y jugos. Aportan energía, pero pocos nutrientes.
Cuando se consumen en exceso y de forma habitual, pueden asociarse a distintos problemas de salud.
Azúcares intrínsecos
Son los azúcares que forman parte natural de alimentos como frutas enteras, verduras, cereales y lácteos naturales. Están acompañados de fibra y nutrientes, y generalmente no representan un problema en la alimentación infantil.
Riesgos del consumo elevado de azúcar en la infancia
Un consumo frecuente y en grandes cantidades de azúcares libres puede favorecer:
- Sobrepeso y obesidad infantil
- Caries dentales
- Molestias digestivas, como dolor abdominal o distensión
- Mayor preferencia por sabores muy dulces
- Menor interés por otros alimentos nutritivos
- Mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2
- Cambios en el estado de ánimo, como irritabilidad o cansancio
El problema no es el consumo ocasional, sino la cantidad y la frecuencia.
¿Cuánta azúcar es recomendable en la edad escolar?
Las recomendaciones generales de organismos de salud indican que, en la infancia, conviene limitar el consumo de azúcares libres [Re1.1]dentro de la alimentación diaria. Esto no significa eliminar por completo el azúcar, sino prestar atención a la cantidad total que se consume a lo largo del día y a la frecuencia con la que aparece en distintos alimentos y bebidas.
Cada niño es diferente, y sus necesidades pueden variar según la edad, el crecimiento, el nivel de actividad y el contexto familiar. Por eso, más allá de las guías generales, lo más recomendable es consultar con un nutriólogo o un profesional de la salud, quien puede orientar de forma personalizada y ayudar a tomar decisiones acordes a cada etapa.
Contar con acompañamiento profesional permite evaluar la alimentación en su conjunto y resolver dudas específicas, sin caer en reglas rígidas ni comparaciones.
¿Dónde suele aparecer el azúcar?
Además de alimentos claramente dulces, el azúcar puede estar presente en distintos productos del día a día, por ejemplo:
- Galletas y chocolates
- Cereales azucarados
- Bebidas y jugos azucarados
- Yogures con sabor, azucarados
- Bebidas vegetales
- Pan envasado
- Salsas y aderezos
- Snacks dulces
Por eso, aprender a leer las etiquetas es una herramienta útil para las familias.
¿Cómo identificar el azúcar en las etiquetas?
Revisa la lista de ingredientes
El azúcar puede aparecer con otros nombres como: jarabe, glucosa, fructosa, sacarosa, miel y sirope.
Consulta la tabla nutricional
Una referencia práctica es buscar opciones con menor cantidad de azúcares por cada 100 g, y comparar entre productos similares.
Consejos prácticos para reducir el consumo de azúcar
Reducir el azúcar no significa prohibir, sino acompañar elecciones más equilibradas:
- Prioriza alimentos frescos en las comidas principales
- Ofrece fruta entera con regularidad
- Evita usar alimentos como premio o castigo
- No tener opciones muy azucaradas de forma habitual en casa
- Da el ejemplo con tus propias elecciones
- Permite consumos ocasionales sin culpa ni dramatización
El objetivo es que una alimentación equilibrada sea la base cotidiana.
Acompañar el consumo de azúcar desde los primeros años ayuda a que los niños construyan una relación más equilibrada con la comida. No se trata de prohibir, sino de ofrecer opciones variadas, respetar porciones y fomentar hábitos que puedan sostenerse en el tiempo.
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Para niños que requieren una alternativa específica, Fórmula Láctea NIDO® Etapa 1+ Sin Lactosa está diseñada para complementar la alimentación en esta etapa, integrándose a la dieta habitual bajo recomendación del profesional de la salud.
Referencias
World Health Organization. (2015). Guideline: Sugars intake for adults and children. World Health Organization.
https://www.who.int/publications/i/item/9789241549028
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World Health Organization. (2016). Report of the Commission on Ending Childhood Obesity.
https://www.who.int/publications/i/item/9789241510066
Fidler Mis, N., Braegger, C., Bronsky, J., Campoy, C., Domellöf, M., Embleton, N. D., Hojsak, I., Hulst, J., Indrio, F., Lapillonne, A., Mihatsch, W., Molgaard, C., Vora, R., & Fewtrell, M. (2017). Sugar in Infants, Children and Adolescents. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition, 65(6), 681–696. https://doi.org/10.1097/mpg.0000000000001733 2017; 65(6):681-696.
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https://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/7074